lunes, mayo 22, 2006

Capítulo I - (fragmento 4)

-El resto me lo dices tú.-

-¿Pero qué quieres que te diga? Eso fue lo que pasó, yo te lo había dicho, que me había pasado algo. Te lo dije y me sacaste las palabras. ¿No te acuerdas? “¿Qué fue lo que pasó Andrés? ¿Que amaneciste con un hombre?" Me pareció fuertisima la pregunta. Me obligaste a mirarte. Después te contesté que sí.-

-¿Estas seguro? ¿Me lo dijiste?-

-¡Te lo dije si! Estábamos caminando por la Plaza del Quinto Centenario, yo quería explicarte por qué me había desaparecido el fin de semana de mi cumpleaños. Te lo dije, te conté lo que pasó. Eras mi mejor amiga.¿Y tu qué? Me dijiste que eso no era nada. Y me molesté, claro. Eso no era lo que yo quería escuchar. Quería que me gritaras mil veces, que te pusieras en el lugar de Victoria, que me dieras un puñetazo encima de los ojos, que me abofetearas sin pensarlo.-

-¿Pero por qué? Si yo no te juzgué Andrés, yo te entendí.-

-¡No sé chica! Tal vez ese ha sido el problema siempre, que las jodias mujeres no me juzgan, que me entienden, que se enternecen conmigo. ¡Y yo no quiero eso! Quiero me dejen saber que estoy haciendo las cosas mal, que asuman actitud, que me agarren de una mano y me conduzcan por otro camino. Las mujeres no ven que sólo quiero estar con ellas, que no las sé tratar pero que me muero por hacerlo, que necesito que me digan todos los días que soy su hombre, que me ayuden a sentirlo. Pero el hecho es que eso es lo que no pasa. Asimilan las cosas más que yo, no les importa y yo no sé agradecerlo, no se dar el máximo para aprovecharme de eso. ¿Cuantos tipos por ahí, que están en las mismas que yo, no darían la vida por conseguir a una buena hembra que acepte lo que son? Pero nunca las consiguen. Yo he tenido una. Antes de Victoria tenía una jevita. Salíamos a la misma vez que yo experimentaba con Waldemar. Y ella sabía de mí. Y no le importó. Pero no, no me quedé ahí. Me hubiera aprovechado. Pero no lo hice.-

-Aprovechar no es la palabra Andrés. No se trata de aprovecharte de la situación y meterte con la primera mujer que decida entenderte, que decida envolverse contigo sin importarle tu pasado o lo que estés haciendo. ¿Qué carajos es lo que quieres de verdad? Pregúntatelo. Tampoco se trata de que la mujer que te entienda tenga que entender tu necesidad de engañarla con los hombres cuando se te antoje. Te equivocaste.-

-El hecho es que no necesito una mujer que me entienda. Necesito una mujer que me viole y ya. Y punto. Que me emborrache de sexo. Soy malísimo para el preámbulo, para la labia, para tenderle la camita a una hembra y llevármela a chingar como quisiera. Necesito una primera vez. ¿No entiendes?-

-¿Nunca has estado con una mujer? ¿Ni con victoria?- Puso la cara de bruta y me escuchó.

-Penetración no. Con Victoria tampoco. No es que las cosas no hayan pasado por que no quiero, es que tengo un terror a que todo me salga mal. Y lo sé, sé que no puedo saberlo si no lo intento. Pero me asusta, me bloquea hacerme a la idea de que una mujer me diga en una cama lo que me falta por hacer o me cuestione el por qué tengo el guevo “flácido”.-

- Ay por favor.-

-¿Qué pasa?-

-Nada. ¿Y con los hombres qué?-

-¿Cómo que qué?¿Que si he estado con más hombres?-

-Si.-

-Pues si, he estado con hombres. Sólo sexo. Nada de amor. Pero lo juro, el día que yo esté con una mujer ahí se cae lo otro, en serio. Con los hombres es extraño, es otra cosa, no hay temor. Con las mujeres sí por que creo que no voy a satisfacerlas, por que a la hora de la cama no sé si mi erección sea a la séptima potencia.-

-¿Que es esa mierda de erección a la séptima potencia chico?- Me gritó ofendida, asombrada, feminista. -Eso no se necesita. Claro, a menos que te acuestes con una puta barata que se reiría sin parar a la primera que te vea el guevo muerto. Pero no es así Andrés. Despierta. Yo no sé cómo te criaron ni cómo criaron a los hombres de esta isla pero las mujeres también tienen sus miedos. Yo tengo los míos. Soy virgen todavía. He tenido jevos que me dejan por eso y he tenido otros que sólo han querido firmar su estreno en mí. Tengo miedo a no ser bonita, a que cuando me quite la ropa un hombre no vea en mí lo mismo.-

-Yo también tengo miedo. Pero claro, es ese miedo a que no se me pare y-

-¡Cabrón! Maldito machista.-

-Dime algo que no sepa, por favor.-

-¡Que yo te violaría Andrés! En serio.- Sofía soltó aquello sin pensar. Un brillo extraño le apareció detrás de las canicas verdes de sus ojos. Mi mirada se concentró en su boca redonda, poco carnosa pero bella. Fue la primera vez que la miré así, de otra forma. Sofía era mi amiga, la mejor. Nunca la vi con otros ojos. Pero ese día se me volcó la mente. Era una posibilidad. Ella quería. A veces, de reojo, le había visto el cuerpo enjabonado por un huequito en la pared, había visto sus tetas en unas fotografías artísticas que un compañero le había tirado en el taller, la había visto besarse con sus novios de una forma frenética, casi ilegal. Todo se volvió silencio en ese instante. Alce la mano, le acaricié la cara, cerró los ojos, jugué con su enredo de pelo marrón, abrió los ojos, la miré descaradamente, sonreí. El cosquilleo me subía. Le vi el cuerpo desnudo bajo la ropa. Estaba sin brasier. -¿Me oíste? Pero también estaría bien perdida. Tú, virgen con las mujeres, y yo, virgen desde niña. Sería extraño. Estaríamos perdidos los dos.-

-Yo no estaría perdido.- Se lo dije sonreído. -Ya sé lo que hay que hacer. Aunque no. También seria mi primera vez con una hembra. ¿Sabes? Cuando yo era un chamaquito y los demás pensaban en estrenarse con las viejas, o con las nenas mayores que ellos, yo pensaba en estrenarme así. Quería eso, quería perderme, que nos doliera a los dos, que fuéramos brutos pero que lo descubriéramos juntos; abrazados.-

-Bueno.-

-Ahí se me reinventaría la historia Sofía. Pero es que realmente a mi me da terror. Yo siempre me pongo en la mente de la gente, me pongo en el lugar del otro antes de hacer, antes de estar. Siempre he creído que cuando llegue ese día, ese momento, la mujer va a estar esperando más de mí que lo que yo espero. Y me frustra. Yo quiero que las cosas se den sin esperar nada, que nos dejemos llevar. Yo le huyo a esa tensión de si salen las cosas bien o mal, que si la complazco o no, que si se sentirá completa con lo que yo le doy o le pueda dar en una cama.-

-¡Ay por Dios! En el fondo somos animales Andrés, eso sale por instinto. Nadie le enseña a los conejos a chingar. Preocúpate por ser amable, por ser calido, no por tu performance. En serio. Nadie tendría sexo si todos se preocuparan tanto por ello. ¿Tú naciste sabiendo escribir? ¿Naciste sabiendo pintar?-

-No.-

-Pues entonces cállate. Algún día te llamaré para invitarte a las tantas de la noche a mi departamento para que veas lo que es estar perdido en una cama, para que tengamos nuestro fucking grandioso estreno.-

Cuatro semanas más tarde me llamó. Nos habitamos. Cogimos rico. Fue mi primera vez.

Miles Davis sonaba al fondo. Gris. Ese 16 de febrero nunca paró de llover. San Juan estaba bajo agua, los puentes bajo agua, Condado y Barrio Obrero unificados bajo el agua. Los enseres se dañaron. La escalera de la casa estaba atragantada. Hedía. Mi cama comenzó a flotar. Silencio. El vaivén de los recuerdos, actos pasados, oscuridades carnales, placeres pequeños. El cielo, que antes se había trasladado de la intemperie al techo, se me movió tras la mirada. Llovió en mis ojos como hacía mucho no llovía. La casa se volvió penumbras. Los peces me rodearon. El celular nadó hacia el fondo. El Quibú. Los muchachitos. El agua pura.

3 Comments:

Blogger nicolececilia said...

cómo que "Cuatro semanas más tarde me llamó. Nos habitamos. Cogimos rico. Fue mi primera vez"

?!?!?!

Después de que hablan tanta baba lo único que dices es "cogimos rico" ?!?!

no mijito no.

además, necesito saber más de cómo ocurre esta conversación... dónde están andrés y sofía mientras hablan? qué hay alrededor? cómo son sus gestos? pensé al principio que hablaban por teléfono pero después dijiste que ella no tenía brasier y se cayó esa teoría. y para que se caiga lo del teléfono hace falta algo más que sostenga lo demás. qué hora es? qué carajo hacen entre esas 4 semanas?

no mijito no. (oye, no te ofendas plis ;) )

7:36 p. m.  
Blogger Andrés Valeol said...

de que me vale decirte todo de un cantazo. tranquila, que yo voy a volver a este punto en algun momento. ¿Cuanto te interesa saber lo que pasó? espera, eso es lo que quiero.

10:18 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

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7:34 p. m.  

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